domingo, 7 de diciembre de 2008

Vida Enferma


Parásitos enfermos de soledad recorren mi cuerpo alimentándose de mi vida, marchitando mi alma asolan mi cerebro si darme tiempo a pensar.
Reacción tardía que solo se ve recompensada con la larga espera de algo mejor, pellizcando mis mejillas para ver que no es una pesadilla; si no la mas cruda realidad.
Tiempos oscuros que brillan con luz tenue a la sombra de una vela en forma de calavera, absorbiendo el alma en cada palabra que escribo en la pared de mi vida.

Largo queda ya aquel tiempo que parece a ver sido la vida de otro y en la que ahora queda el vago recuerdo y una falsa sensación de haber sido algo.
Mentiras en el suspiro del tiempo, tranquilidad cuando llegue el final de este tormentoso viaje hacia ningún lugar.


Vació en la multitud de la soledad que amarga los caminos que aun faltan por andar y paseando la mirada a la luna que luce con una luz robada.
Sol de la condena que arrastra mi sombra por las esquinas pobladas de virus y bacterias, que intentan sobrevivir a su propio destino.