lunes, 11 de octubre de 2010

El Caballero Negro y La Dama de Blanco


Un día lluvioso, el viento golpeaba con fuerza en lo alto de la colina, un cielo nublado y oscuro como la muerte lanzaba relámpagos con tal violencia que a las raíces mas profundas de los arboles milenarios las hacia temblar.
Una silueta recortaba el horizonte, negra armadura brillante, donde unos brillantes ojos llenos de odio miraban a la nada.
Con gesto de descarado desmonto su corcel  y blandiendo un hacha de proporciones inmensas se dispuso a bajar la colina, un aroma a vida le hizo detenerse en seco y al girar para enfrentarse a su enemigo se encontró de frente con una hija del bosque, la mas bella que jamas había visto. Mirándose fijamente, como si de un hechizo se tratase, quedo prendado de ella, soltó el arma, y sin darse cuenta se fundió en un abrazo convirtiéndose ambos en un solo alma.

Ella portaba un simple vestido blanco típico de su pueblo, su larga cabellera color miel resaltaba sus penetrantes ojos verdes. Le quito el yelmo con suavidad y observo el rostro del caballero negro y vio que en sus ojos ya no había odio si no amor.

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